FotomatónBar — 27/12/2016 at 19:55

Concierto de Leo Mateos (Nudozurdo)

by

El pasado jueves 15 de diciembre tuvimos sobre nuestro escenario a Leo Mateos, cantante y guitarra de Nudozurdo en el que demostró que en acústico sabe defender sus temas y darles un matiz más cercano e íntimo. Os pasamos la crónica con texto de Andrés Castaño y Fotos de Alejandro del Estal.

Dame de comer

Texto Andrés Castaño
Fotos Alejandro del Estal

Puede que hablar de Leo Mateos no os diga nada pero supone hablar del líder de Nudozurdo, una banda madrileña que apareció como una revelación con su segundo disco ‘Sintética’ (Everlasting, 2008) y llegó para quedarse entre lo más granado de la escena nacional. Algunos parones en su carrera le han hecho perder continuidad, pero en 2017 vuelve con nuevo disco bajo los brazos del sello Mushroom Pillow. Lo que vimos en Fotomatón fue a Mateos en forma tocando su cancionero.

 

Actuación de Leo Mateos

Nudozurdo es una banda eléctrica con pegada, que gana enteros en ese formato de trío (bajo, batería, voz y guitarra), que demuestra mucha garra las veces que les he visto en directo. Un acústico de Leo Mateos (con su voz y su guitarra eléctrica) significa otra fórmula distinta que ya se pudo intuir en su disco ‘Acústico’ (Everlasting, 2013), en aquel caso con arreglos de cuerda. La fórmula cambia pero el esqueleto está ahí. Que no dista mucho del impacto que luego supone en formato de banda eléctrica.

En el concierto del pasado jueves en el Fotomatón, Mateos atacó su cancionero sin contemplaciones. Con la autoridad de unas canciones que te agarran las tripas, porque lo suyo son historias sangrantes, de desamor, de desubicación, de relaciones tormentosas… La solemnidad del dolor que contiene “Mil espejos”, el recuerdo y las imágenes, y una música que crece y se queda. El nervio de “Ha sido divertido”, detallando la complicidad con alguien que deriva en un final roto. O canciones que crecen como  “Golden Gotele” reducida a ese esqueleto, la rabia rock de “Conocí el Amor” y la suave decadencia de “Mensajes Muertos”, “Dosis Modernas” y “El diablo fue bueno conmigo”. “El Hijo de Dios” con el brío rítmico y con el desparpajo lírico de quien se cree en otra dimensión. O el ritmo que desprende “Chico Promo” del Ep ‘Ultrapresión’ (Everlasting, 2012). Interpretó únicamente “Felicidad réplica” de su último trabajo hasta la fecha, ‘Rojo es peligro’ (2015), un disco de cambios de sonoridades, más rugoso y menos accesible con mayor presencia de electrónica motivada por sus canciones en solitario como Acuario (de la que interpretó “Drela”) , y en cierta medida de transición hacia otros terrenos.

Actuación de Leo Mateos

Esperamos con ganas su nuevo disco de 2017 en Mushroom Pillow, noticia que nos desveló tras el concierto. Una banda que aunque pasó desapercibida con su primer disco ‘Nudozurdo’ (2002), con ‘Sintética’ (2008) consiguieron hacerse un gran eco. Su confirmación llegó con ‘Tara Motor Hembra’ (2011), un disco que ampliaba la rugosidad y los matices de un rock oscuro y descarnado. Y luego una pausa hasta “Rojo es peligro” (2015), amortiguada por su “Acústico” (2013).

Estrenó tres canciones nuevas que apuntan un paso adelante. Recuperó de su disco de debut “Dentro de él”, y tocó una del último disco y otra del proyecto Acuario. El resto del cancionero se basó en sus dos grandes discos.

Sombra proyectada

En solitario Mateos demostró que sus canciones contienen categoría compositiva y reflejan a un compositor singular. Un concierto para las distancias cortas ideal para la fiel audiencia que concurrió el Foto, que disfrutó de los matices y de la esencia de (hasta) esas “Dosis modernas” como letanías. Porque Nudozurdo enganchan o repelen, sin necesidad de ningún artificio. Droga pura para un mundo donde los sentimientos nos derrumban y nos aúpan, sin un punto de apoyo claro.

Nudozurdo Leo Mateos
Leo Mateos en el camerino

 

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*